| Ahora que las dependencias se encuentran semivacías y que por tanto muchos de los lectores potenciales se encuentran rascándose el ombligo y haciendo figuritas con tierrita umbilical, tengo la sensación de que le estoy escribiendo a la nada y que sólo el triste aire tiene acceso a mi columna. Esta agilidad mitológica de dejar las oficinas a la menor provocación es mundialmente conocida y aunque eso lo sabemos los columnistas no nos queda de otra que seguir adelante y atenernos a las entregas prometidas sin considerar la escasa audiencia.
Yo no sé si acudí en mal día o los museos de Xalapa siempre están igual de solitarios, pero después de mi visita de ayer a la Pinacoteca Diego Rivera caminé unos metros y me adentré al Museo Casa de Xalapa, el cual, por cierto, no le pide nada a ninguno de los que he conocido. Pantallas interactivas y una pulcra disposición, nos llevan de la mano a través de la historia xalapeña desde sus incipientes inicios hasta la modernidad.
Tengo que reconocer que sólo la visité por encimita, al estilo amante latino, o sea, de pisa y corre. Lo anterior respondió a mi precaria disponibilidad de tiempo, pero ya estoy planeando lanzarme al abordaje del Museo cual pirata enloquecido, lo que no pasará de estos días aprovechando la escasa concurrencia.
Hay muchos personajes de Xalapa que hicieron mucho en vida por esta bella Capital Jarocha y de los cuales sabemos poco o casi nada; salvo las calles, escuelas o jardines que llevan sus nombres. Hace tiempo un buen amigo al que no quiero balconear me preguntó muy serio que quién había sido Hugo Topf, por la escuela primaria que lleva su nombre. Yo, poniendo cara de póker, le contesté que Hugo Topf había sido el precursor de la Independencia de Xalapa. Me la creyó, le |
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juro que me la creyó, sin que hasta la fecha sepa de qué se tendría que independizar Xalapa y, reconozco que yo mismo sigo sin saber quién fue Don Hugo.
Entre esas personas distinguidas se encuentra Don Antonio Chedraui Karam, el cual aparte de tener calles con su nombre, ahora también tiene su distribuidor. ¿Qué hizo por Xalapa para merecer tal honor? Honestamente no lo sabía. Pero en el Museo Casa de Xalapa se encuentra activa una semblanza del pionero del Grupo Chedraui que humaniza al mito y autentifica la necesidad que tenemos los xalapeños de reconocer la valía y trascendencia de personalidades como él.
Ya sé que a estas alturas estará sacando cuentas del chayotazo que debieron darme, pero no es así, lo que pasa es que impresiona realmente que una persona xalapeña haya podido consolidar un imperio departamental que le da trabajo a millares de mexicanos. Si puede ir, no se la pierda, se la recomiendo ampliamente y podrá observar zapatos, ropa, relojes de época, material de oficina y hasta el libro de condolencias por su muerte. Se agradece cuando se humaniza al mito y hay que agradecerle a la familia de este gran hombre por exponer artículos personales como el vestido de novia de doña Estela Obeso, tocados, libros de oraciones y hasta postales de amor. Eso no lo hace cualquier familia, podemos estar de acuerdo.
Asista, vea la exposición de Don Antonio y de paso no se pierda las salas que nos conducen por el largo camino xalapeño: Xalapa Virreinal; Las Ferias; Lucha de Independencia; Xalapa Ateniense; Siglo XX y La Casa Xalapeña.
(P.D. Una cosa fue Don Antonio Chedraui y otra el Ingenioso Hidalgo Don David Velasco Chedraui)
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