Usted dirá.
Roberto Valerde García.
 

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De panzaso
2021-07-21

México es un país por sí mismo “mal educado” y no me refiero a irreverente, sino a los pésimos niveles de aprovechamiento en el sistema de educación pública controlado, le pese a quien le pese, por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y otras organizaciones más pequeñas, pero igualmente feudales, obligados a guardar fidelidad de vasallos al gobierno e incluso a prestar determinados servicios canjeables por canonjías. Todos son la misma mafía, al cabo están cortados por la misma tijera.


La prueba PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), por sus siglas en inglés, se realiza cada tres años, es decir, la última evaluación fue 2018, aunque los resultados se dieron a conocer en 2019. 


La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) evaluó a un millón 480 mil 900 estudiantes mexicanos de 15 años. Tristemente, en comparación con la prueba inmediata anterior los resultados de nuestro país “no son significativos para permitir observar una mejora”. 


De 76 naciones evaluadas, México se colocó en el lugar 53 de lectura, 57 de ciencias y 61 de matemáticas. O lo que es lo mismo, estamos casi en los últimos lugares.


Imagínese usted amable lector que en Veracruz existen al menos 20 sindicatos de maestros, siendo los más grandes la sección 32 del SNTE que agrupa a más de 100 mil profesores federales y la sección 56 del SNTE con aproximadamente 31 mil docentes estatales, pero de ahí se derivan una larga lista de sindicatos pequeños de maestros que trabajan en más de 23 mil 700 escuelas de todo el estado.


Pero al punto al que quiero llegar es que con la pandemia, las clases virtuales y la holgazanería de alumnos y de maestros, estamos mucho peor. 


El ciclo escolar 2019-2020, entre un poco de clases presenciales y luego a distancia, fue malo, pero el ciclo 2020-2021 que acaba de concluir fue pésimo, literalmente. 


Nadie en su sano juicio, ya sea padre de familia, maestro, alumno o funcionario de gobierno puede negar que aquellos que no desertaron para ponerse a trabajar porque sus padres (uno o ambos) se quedaron sin empleo debido a la crisis provocada por la pandemia se “graduaron” sin honores y de panzaso, por no decir de milagro o por órdenes del gobierno, que tiene otros datos y vive una realidad diferente a la nuestra.


“No entregaron tareas, no les revisamos apuntes, tienen cero en conducta, no los evaluamos, pero si les regalamos las calificaciones y los aprobamos con seis y siete, contribuimos a una noble causa educativa, nadie tiene que reprobar, aunque sea con 6 pero se aprueba a todos”, es la estúpida ecuación que se plantearon las autoridades de educación.


Quizá dos de cada 10 alumnos mantuvieron su nivel de aprovechamiento y lograron un promedio final superior a 9, pero son raras excepciones, la mayoría se dedicaron a la flojera, otros a echar relajo y a caso los menos tuvieron todas las ganas, pero les faltó una computadora, una tableta o al menos un celular para poder tomar sus clases, no obstante aprobaron grado por misericordia de sus maestros estultos que creen ayudarlos con un seis, cuando lo único que hacen es formar una generación entrenada para memorizar en vez de cuestionar, adiestrada para plantearse mil problemas en lugar de aprender a resolverlos.


Caramba, tenemos un gravísimo problema frente a nuestras narices, pero me sorprende, me enoja la complacencia gubernamental, la resignación de los padres, la justificación de los maestros, la tolerancia, el conformismo social, que en su conjunto nos hunden más en la mediocridad, Aunque probablemente eso es lo que se busca, crear ciudadanos apáticos, que obedezcan como zombies en vez de actuar. No olvido a ese innombrable personaje, quien asegura que para evitar los secuestros lo mejor es tener una sociedad pobre, porque a los pobres nadie los secuestra ¿¿??


¿Dónde está el otrora poderoso, bueno para nada, hijo de papi, caído en desgracia, Juan Nicolás Callejas Roldán, ex dirigente de la sección 32 del SNTE, ex diputado local del PRI, para alzar su voz y exigirle al gobierno del estado un mejor plan educativo, esquemas de evaluación que aún desde casa permitan, obliguen a los estudiantes a dar su mejor esfuerzo para salir bien evaluados?


Claro, como todo un cobarde, enriquecido al amparo del poder y con mucha cola que le pisen Callejitas está agazapado, no se asoma, ni él ni otros de sus homólogos que prefieren no hacer olas y nadar de muertito.


Reitero, el ciclo escolar que concluyó fue pésimo y el que viene no le quiero contar, pero como padres de familia tenemos mucha responsabilidad, mucho por hacer, demasiado por exigir, ya basta de mediocridad y de seguir engañándonos creyendo que tenemos unos hijos lumbrera, cuando vergonzosamente casi la mayoría aprobaron de panzaso. Bien, mis felicitaciones para las niñas, niños y jóvenes que dieron su mejor esfuerzo y son la honrosa excepción.

 
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