Figuras y figurones.
Francisco Licona.
 

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Debates: truco engaña-bobos
2024-04-12

El término debate se define como una forma de discusión formal y organizada que se caracteriza por el intercambio argumentado de ideas y/o puntos de vista entre dos o más personas con posiciones opuestas sobre un tema determinado, según el Centro de escritura académica y pensamiento crítico. 


Tomando esto en cuenta, nace la pregunta: ¿Ha encontrado usted siquiera algo parecido a la definición anterior en los debates políticos que ha presenciado? 


Al menos, quien esto escribe, no.


El punto central de un debate, según la definición, es el intercambio de ideas o puntos de vista, lo que no se vio en el pasado debate presidencial y mucho menos en los pocos debates locales. 


Hasta ahora no he logrado ver un solo intercambio de ideas o puntos de vista entre los candidatos-as; intentan responder vagamente las preguntas que se le formulan y una vez hecho esto, se centran en dar a conocer la información amarillista, que dañe, que haga ver mal a su opositor. 


Golpes mediáticos, con o sin pruebas, que les haga ver muy superiores a sus adversarios. Algo que encienda las pasiones de sus seguidores, algo que pegue en lo más profundo de la autoestima de sus contrincantes… solo eso hemos visto. 


Pero donde se destroza la esencia de lo que debe ser un debate, es cuando alguno de los candidatos-as logra articular alguna propuesta -caso raro-, el o los oponentes no expresan su punto de vista o sus ideas acerca de ellas. 


Y ahí es cuando sí se podría ver la esencia de un debate. Es cuando uno o los demás oponentes deberían expresar si están de acuerdo o no con esas propuestas. Decir “no” por esto, o “sí” por esto. Decirle de frente al electorado que esa o esas propuestas no son viables por tales razones, y que en cambio las suyas son mejores por tales razones. 


Pero no, eso no sucede en los dizque debates políticos. No hay confrontación de ideas ni de propuestas. Hay ataques personales o partidistas. Hay circo para el electorado. 


Al vencedor de un debate se le mide de acuerdo con el golpe más demoledor que logre dar a sus contrincantes. 


Ayer, por ejemplo, en el ‘debate’ entre candidatos al Senado que organizó una radiodifusora local, Dante Delgado Morales, candidato por el MC, hizo propuestas en las cuales se tiene que suponer que su adversario Miguel Ángel Yunes Márquez está de acuerdo en todo, puesto que no objetó ninguna de ellas. En un debate serio, el que calla otorga. 


En cambio, Miguel Ángel Yunes Márquez, aprovechó su tiempo para atacar con todo al Partido MORENA y a su candidata a gobernadora Rocío Nahle, al gobernador Cuitláhuac y todo lo que huele a transformación.  


Y al final, los seguidores de Delgado Morales y los de Yunes Márquez gritaron a los cuatro vientos que su gallo fue el ganador del debate. 


Y en cuanto al primer debate presidencial del actual proceso, pasó exactamente lo mismo. 


¡Qué pérdida de tiempo! 


¡Trucos ‘democráticos’ engaña-bobos! 


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