Desde el café.
Bernardo Gutiérrez Parra.
 

Otras entradas
2017-02-23 / Torpes pleitos de verdulería
2017-02-22 / El valor agregado de Yunes Linares
2017-02-21 / La frase de Karime
2017-02-20 / La autopsia dirá si el PRI tenía salvación
2017-02-17 / La traición sí paga… y paga muy bien
2017-02-16 / Veracruz; un gigantesco aeropuerto
2017-02-15 / ¿A quién no se transó Javier Duarte?
2017-02-14 / La tranquilidad vuelve a coquetear con Tuxpan
2017-02-13 / Rémoras del erario
2017-02-10 / Déjense de lamentos y voten por el PRI
 
.
Una de chapulines y chaqueteros
2017-02-24

Apenas tienen cien días cobrando en el Congreso local y ya cuatro legisladores pidieron licencia para ausentarse.


Carlos Vasconcelos del PRI; Hipólito Deschamps Espino del PAN y Eva Felicitas Cadena Sandoval de Morena, volverán a recorrer sus municipios pero ahora en calidad de candidatos a alcaldes.


La panista María del Rosario Guzmán Aviles, también se va, pero digamos que lo hace por causas de fuerza mayor. Es la suplente del senador Fernando Yunes Márquez que a su vez pidió permiso en la Cámara Alta para competir por la alcaldía del puerto de Veracruz.


Se necesita tener una cachaza muy gruesa para hacer una jalada de esa naturaleza. Pero nuestros legisladores la tienen y de sobra.


Y ni qué decir de las decenas de sujetos que despreciando al partido que los hizo gentes, buscan una alcaldía cobijados en otra bandera.


Hay tipos que han recorrido toda la baraja política pues han sido priistas, panistas, perredistas, petistas, verdes y ahora son morenos. Pero dentro de unos meses abandonarán Morena para brincar a otro partido porque esa es su naturaleza.


Y uno se pregunta ¿el chapulinismo y el chaqueterismo son parte de la democracia? ¿Para eso se han gastado miles de millones de pesos?


México es el único país del mundo donde los políticos pueden saltar de un cargo a otro y de un partido a otro con la misma ligereza con la que un chapulín salta de rama en rama.


En otras democracias esta práctica se toma como traición y quien lo hace se quema políticamente para todos los días de su vida. Pero aquí se fomenta.


Y la fomentamos nosotros con nuestra apatía.


Pero esto no puede seguir así. No se vale que estemos manteniendo haraganes cuyo único anhelo es mejorar su posición política y económica saltando de un cargo a otro y cambiando de partido como quien cambia de camisa.


No se vale que no protestemos por estos atropellos que nos cuestan mucho dinero y no son otra cosa que una burla para nosotros mismos.


Es necesario cambiar las leyes del juego democrático para evitar que sujetos sin escrúpulos sigan mamando del presupuesto de manera inmisericorde.


Deben ponerse candados que eviten que la existencia de chapulines y chaqueteros.


¿Cómo es posible que una persona sea senadora suplente y al mismo tiempo diputada local? ¿Cómo es posible que no exista una ley que obligue a un sujeto a cubrir al menos dos tercios del cargo para el que fue electo? ¿Por qué se les permite regresar a sus puestos de origen si pierden una elección?


En tiempos pretéritos se cuidaban las formas y sólo los senadores y secretarios de Estado tenían permitido abandonar sus cargos cuando iban en busca de una gubernatura o la presidencia de la República.


Pero en ambos casos habían cubierto un tiempo razonable en sus dependencias.


En la actualidad esto es un soberano desmadre que no nos trae nada bueno.


Sin duda el ejemplo más palpable fue el de Javier Duarte al que Fidel Herrera fabricó como diputado federal para cumplir con el requisito, a todas luces mamón, de que todo candidato a la gubernatura debe haber pasado por un puesto de elección popular.


El gordo fue diputado por unas semanas, luego pidió licencia para ir por la gubernatura. Y ya ven cómo nos fue.


En otras democracias quienes cambian de partido político son considerados inmaduros y renegados. Y a menos que estén enfermos (o les caigan en una movida chueca) se les permite dejar el cargo.


¿Por qué aquí no? ¿Por qué tenemos que soportar la burla de sujetos a los que les vale corneta el estado o el país?


¿Por qué permitimos eso? 


La honradez de AMLO


No no no, Andrés Manuel nunca recibió dinero de Javier Duarte. Es decir, éste nunca le entregó los millones de pesos en propia mano. El tabasqueño será lo que sea pero no es pendejo. Lo que sí se asegura es que lo recibió por medio de otras personas como Gabriel Deantes y muy probablemente de su cachorro Cuitláhuac García, que en efecto era asiduo visitante a Casa Veracruz en la campaña anterior.


¿Hay pruebas de esto?


Con tantos millones en juego es muy factible. Y si las hay las debe tener Duarte.


bernardogup@hotmail.com

 
Regresar a la Página Principal
Aviso de Privacidad
 
Comentarios
 
En Política al Día nos interesa tu comentario, es por eso que creamos este espacio para tí. Aquellos mensajes que contengan un contenido vulgar, difamatorio u ofensivo, serán eliminados por el administrador del sitio. Leer normas y políticas