Productores de Vainilla de la Zona Norte del Estado enfrentan una severa crisis debido al intermediarismo, precios y la falta de mercado para comercializar sus productos.
Gumaro Zepeta Jiménez, productor en la región, señaló que dedicarse a la comercialización de la aromática ya no es redituable, porque se invierte mucho y se gana muy poco.
Indicó que años atrás la vainilla se comercializaba muy bien, pero dejó de ser rentable para los productores, al grado que son pocas las personas que se dedican a producir la aromática.
Agregó que los pocos productores de vainilla continúan construyendo casas sombras para producir, sin embargo el cambio climático y falta de recursos contribuye a que la producción baje, lo que trae como consecuencia que se abarate.
62 PRODUCTORES ENFRENTAN PROBLEMAS DE INTERMEDIARISMO
Asimismo, la Sociedad Cooperativa de Vainilla enfrenta una severa crisis económica, pues la comercialización de la aromática es cada día más difícil por la falta de mercado.
En ese sentido Omar López Ortiz, representante del área de comercialización de la Sociedad Cooperativa de Vainilla de la Zona Norte, destacó que los municipios que tienen mayores problemas son Tihuatlán, Álamo y Castillo de Teayo.
Dijo que son alrededor de 62 productores que enfrentan problemas para producir y comercializarla, "pues producirla se lleva uno todo un proceso largo para que luego no se gane lo que debe ser".
Puntualizó que otro de los problemas es el intermediarismo, "lo que están optando los productores es trabajar en la cadena de la industrialización y diversificarse a fin de vender el producto por segunda cadena y no solo como productores, porque no hay ganancia".
Agregó que los productores agremiados que sufren esta problemática han tenido que recurrir al mercado regional de Poza Rica y Tuxpan para vender a menudeo.
Finalmente añadió que ha contactado con gente de la Ciudad de México que trabaja en la industria Restaurantetera y Hotelera para comercializar en esas áreas la vainilla, sin embargo solo los consorcios adquieren un kilogramo, ya que los empresarios prefieren adquirir la vainilla con otros vendedores de la Ciudad de México.
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