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¡Vale la pena estudiar!
Xalapa
Por:
2014-11-18 - 13:32:57 /
* Obrero liquidado de TAMSA estudió la carrera de Derecho en la UPAV y a sus 82 años de edad, va por una maestría.


* Ejemplificante esfuerzo, porque no le teme al Altzheimer ni al Mal de Parkinson, como lo reconoció uno de sus maestros.


*Teniendo la mente ocupada con la lectura, el cerebro no envejece, asegura el porteño Marcelo Pacheco González.


 "Se sufre cuando uno, grande de edad, decide ocupar su mente y tiempo libre en el estudio, pues no faltan los pesimistas que me dicen: Te va a dar un infarto, mejor cuida a tus nietos, dedícate a descansar o, vete a pasear con tu familia", reconoce el abogado Marcelo Pacheco González, quien con tenacidad, esfuerzo y no pocos sacrificios, a sus casi 82 años concluyó en agosto pasado esta carrera en la Universidad Popular Autónoma Veracruzana.


Recuerda con  orgullo que cuando trabajaba en TAMSA -en donde fue liquidado el 31 de marzo de 1992, luego de 37 años de fecundas labores- se esmeró en aprender todo lo relacionado en la operación de máquinas-herramientas (tornos, cepillos, fresadoras) para luego ser instructor en esta especialidad con los obreros de nuevo ingreso.


"Siempre me ha gustado aprender y luego enseñar, es muy satisfactorio; por eso, ahora que vine a Xalapa a tramitar mi cédula profesional, tuve la oportunidad de agradecer personalmente al rector Guillermo Zúñiga Martínez las facilidades que me brindó la UPAV para cursar mi carrera profesional y, al mismo tiempo, ofrecer mis conocimientos para actuar como docente sin remuneración, como una forma de retribuirle a esta institución lo que hicieron por mi superación y la de tantos otros que salen de aquí con sus títulos".      


Por cierto, luego de su fructífera visita al rector de la UPAV, el maestro Zúñiga Martínez dio instrucciones para que le otorguen al abogado Pacheco González una cátedra en la licenciatura que se imparte en su natal Veracruz, así como facilidades para que curse su posgrado.


De mente lúcida, facilidad de palabra y agilidad en el andar, Marcelo Pacheco es cuidadoso de su apariencia física y por eso viste con elegancia casual la ropa de calle y sus zapatos lustrosos.


Al comentar el por qué de su dedicación al estudio, recordó que de joven aspiraba  ingresar a la Heroica Escuela Naval del Golfo, pero no se dieron las condiciones.


Entonces, se dedicó a trabajar para ayudar al sostenimiento del hogar paterno, porque en la década de 1940 -debido a la Segunda Guerra Mundial- las actividades laborales en los muelles jarochos disminuyeron en forma drástica, afectando a la economía de todas las familias, pues en esa época era la principal fuente de empleo.


"Cuando me liquidaron en TAMSA andaba desesperado por hacer algo y por eso entré al Instituto Veracruzano de Educación para Adultos (IVEA) para volver a estudiar la secundaria, que cursé de joven pero se me perdió el certificado en aquellos años de penuria.


"Después seguí estudiando -también en el IVEA- la preparatoria para poder ingresar a la UPAV. Yo agradezco el apoyo que en su oportunidad me brindaron la profesora Socorro Acosta, directora de la Escuela "José Azueta" y la licenciada Clara Romero, directora del bachillerato.


"Le doy gracias a Dios por haber concluido mis estudios en la UPAV donde ahora, a mis casi 82 años -los cumplo en enero próximo- seguiré estudiando la maestría en Didáctica en Ciencias Sociales. Estudiar en este sistema hoy es una realidad, con 45 licenciaturas que se imparten en las principales ciudades veracruzanas, en otros Estados e incluso, en otros países donde se han establecido convenios, según tengo conocimiento.


"Ante todas estas oportunidades, mi consejo a los jóvenes y personas de mayor edad -hombres y mujeres- es que aprovechen estudiar, porque es bueno no ignorar lo que se puede saber.


"Para mi satisfacción, tengo un hijo que también es abogado. Por cierto, le cuento una anécdota que me pasó estando yo en clases, cuando un maestro de apellido Azuara, que imparte la materia de Garantías Individuales", en una ocasión me advirtió: ¡Cuídese, porque detrás de usted lo andan siguiendo dos individuos!


"Un poco intranquilo, al terminar la clase me acerqué al maestro Azuara para preguntarle quiénes eran esos dos individuos, porque yo siempre he sido una gente de bien y nunca le he hecho mal a nadie, como para que me anden siguiendo.


Entonces, con una sonrisa tranquilizadora, luego de felicitarme por mi aprovechamiento, me dijo el licenciado Azuara: Uno es el Alzheimer y el otro es el Mal de Parkinson".


 

 
 
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