Texto publicado en Nexos en línea. En el número de la primera semana de junio de la revista New Yorker, salió publicado un largo perfil sobre Wikileaks y su fundador Julian Assange. Antes de las últimas filtraciones publicadas por la página con los cables diplomáticos del gobierno estadounidense, estaba pasando algo poco común en la prensa. La información alrededor de Wikileaks, no sólo trataba del contenido difundido, sino del medio por el que se difundía y la relación con otros medios de comunicación. Es decir, entre una y otra filtración importante de Wikileaks, el medio era la nota, no el contenido. Aquí algunas razones de por qué no sólo el contenido es importante sino la forma en la que ha sido revelado.
Al New Yorker, Assange le dijo sobre el periodismo:
Quiero montar un nuevo estándar:'el periodismo científico'. Si publicas un documenta sobre el ADN, estás obligado, por todos las revistas académicas de biología buenas, a entregar los datos con los que informaste tu investigación-con el objetivo de que otras personas puedan replicarlo, checarlo, y verificarlo. Entonces algo así se necesita hacer con el periodismo también. Hay una desequilibrio de poder inmediato, pues los lectores no pueden verificar lo que se les está contando, y eso provoca abusos.
Ser absolutamente imparcial es ser un idiota. Esto querría decir que tendríamos que tratar el polvo en la calle igual que a las personas que han sido asesinadas.
En el periódico Reforma, hace unos meses Diego Beas escribe:
Filtraciones específicas aparte, lo que el surgimiento de una organización como wikileaks.org plantea es un reto a dos instituciones clave de las democracias modernas: el Estado y los medios de comunicación. Ambas basaban su funcionamiento -y en muchos casos su sobrevivencia- en flujos de información limitados y controlados.
En El Universal Antonio Martínez Velázquez invitó a reflexionar por qué Wikileaks no debería ser considerado como una filtración a la prensa muy distinta a la filtraciones tradicionales (que no sean vía Internet):
Con la historia de Ellsberg nos damos cuenta de que incluso sin Internet habrá personas dispuestas a poner en evidencia las prácticas ilegales de los gobiernos. Porque habemos quienes pensamos que ciertos secretos no se pueden usar para abusar del poder, para matar civiles o para construir argumentos que protejan ese tipo de actos en los estados democráticos.
Gabriel Guerra, también en El Universal, escribió que Wikileaks sí es una forma 'alternativa' al periodismo tradicional, al ser más libre en sus publicaciones:
Para muchos, las filtraciones no son una manera seria de hacer periodismo, pero es innegable que gracias a sus métodos y a sus múltiples fuentes, así como a su don de la ubicuidad, Wikileaks ha dado a conocer cosas que a todos interesan, sin un obvio tinte partidista y dándole con frecuencia la vuelta a restricciones legales o políticas que impiden a veces a medios tradicionales informar de asuntos relevantes.
Ricardo Beccera, en La Silla Rota, en su Elogio de Wikileaks, define sus filtraciones como periodismo de interés público, y por tanto más como activistas que periodistas:
Pero lo más importante es su contribución a construir y ampliar eso que llamamos 'interés público'. Gracias a la periodista Soledad Gallego-Díaz, me entero que el British Press Council define el interés público así: 1) lo que detecta y expone delitos o graves faltas y conductas antisociales; 2) lo que publica datos que ayudan a proteger la salud y la seguridad de los ciudadanos; y 3) lo que difunde información que impide que los ciudadanos sean confundidos o engañados por declaraciones o actos de individuos, organizaciones o gobiernos.
Justo lo que hace WikiLeaks: exhibe delitos, abusos contra la población de cualquier país; difunde información que alerta sobre riesgos a la integridad de las personas y devela mentiras usadas para justificar acciones de otro modo inaceptables. Eso es lo que constituye el interés público y ese es el genuino servicio que nos ofrece WikiLeaks.
Probablemente en estos días se escriba mucho más sobre el tema, y dependiendo de las consecuencias legales y políticas de las más recientes filtraciones veremos un sin fin de matices sobre si Wikileaks es el futuro del periodismo, es una organización política, o simplemente una fuente periodística como cualquier otra.
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