El 15 de febrero ha sido declarado como el Día Internacional del Cáncer Infantil. Esta declaración se llevó a cabo en Luxemburgo en el año 2001. El 15 de febrero ha sido declarado como el Día Internacional del Cáncer Infantil. Esta declaración se llevó a cabo en Luxemburgo en el año 2001.
La conmemoración de este Día tiene como objetivo principal sensibilizar y concientizar a la comunidad respecto de la importancia de la problemática del cáncer infantil y de la necesidad de que todos los niños en todas partes del mundo puedan acceder al diagnóstico y tratamiento adecuado. En 98 países, 151 Organizaciones de Ayuda a Niños con Cáncer, miembros de la Confederación Internacional de Organizaciones de Padres de Niños con Cáncer (ICCCPO), realizan durante todo el mes de febrero, campañas en favor del mejoramiento de las condiciones en sus países. A través de la ICCCPO, en un trabajo estrecho con la Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica (SIOP), padres de todo el mundo se unen en una causa común: ayudar a los niños con cáncer a acceder al mejor tratamiento posible con las mejores condiciones de soporte.
El cáncer en los niños aunque de evolución más rápida que en el adulto, no se desarrolla de un día para otro, y tiene en la gran mayoría de los casos signos y síntomas que se van presentando en el transcurso de meses o semanas y que muchas veces, han pasado desapercibidos porque se confunden con otras enfermedades, y sobre todo por el temor que significa la sola idea de tener un hijo con cáncer. Pero ante el miedo lo peor es paralizarse. Debemos tomar el control y ocuparnos de la situación.
Estas son las señales de alarma del cáncer en la infancia y la adolescencia, la aparición de uno o más de estos signos en los últimos tres meses debemos darnos cuenta de una alerta que requiere la derivación y diagnóstico oportuno en centros asistenciales que cuenten con cuidados oncológicos pediátricos:
- Fiebre elevada e inespecífica.
- Sudoración abundante por las noches.
- Sangrado nasal sin causa aparente.
- Dolor de huesos y/o articulaciones.
- Palidez, fatiga y cansancio sin causa aparente.
- Vómito sin causa aparente.
- Sangrado de encías.
- Mareo constante.
- Supuración en oídos.
- Aparición espontánea de moretones.
- Aparición de puntos o manchas rojas.
- Aparición de bolitas en cuello, axilas o inglés.
- Pérdida del equilibrio, tropiezos o caídas frecuentes.
- Crecimiento inusual y rápido del abdomen.
- Pérdida de peso repentina y sin causa aparente.
- Aparición de puntos blancos en uno o ambos ojos, que da la apariencia de ojo de gato
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