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| IPE: DE CAJA CHICA A RESULTADOS |
| Durante décadas, hablar del Instituto de Pensiones del Estado de Veracruz fue hablar de crisis, saqueo, déficit y de una Reserva Técnica tratada prácticamente como caja chica de gobiernos priistas |
| Por: Luis Ramírez Baqueiro 2026-08-08 - 11:42:20 / |
![]() IPE: DE CAJA CHICA A RESULTADOS / |
Durante décadas, hablar del Instituto de Pensiones del Estado de Veracruz fue hablar de crisis, saqueo, déficit y de una Reserva Técnica tratada prácticamente como caja chica de gobiernos priistas. Hoy, dos hechos concretos permiten colocar al IPE en una discusión diferente: dinero que regresa a la Reserva Técnica y ciudadanos que vigilan su administración. No son asuntos menores. El primero es contundente: bajo la dirección de Octavio Hernández Lara, el IPE transfirió 100 millones de pesos a su Reserva Técnica provenientes exclusivamente de los intereses generados por su Programa de Préstamos. Cien millones que no salieron de una ampliación presupuestal ni representan una nueva carga para las finanzas estatales. Son producto de un programa que presta recursos a los derechohabientes y cuyos intereses terminan fortaleciendo el patrimonio del propio Instituto. La diferencia con el pasado resulta inevitable. Durante años, los recursos pensionarios fueron sometidos a decisiones políticas y financieras que terminaron debilitando al IPE. La Reserva Técnica, creada precisamente para respaldar las obligaciones futuras con jubilados y pensionados, sufrió durante los gobiernos priistas un manejo que todavía pesa sobre la memoria institucional. Por eso estos 100 millones tienen un significado que supera la cantidad. Antes se sacaba dinero del IPE; ahora el propio IPE está generando recursos para fortalecer su reserva. Esa es la diferencia. El Programa de Préstamos demuestra además que una prestación social puede convertirse en una herramienta financiera inteligente: beneficia al trabajador que necesita crédito y, simultáneamente, genera rendimientos que regresan al patrimonio pensionario. El segundo resultado es igualmente significativo. El Comité de Contraloría Ciudadana del Instituto de Pensiones del Estado, en Xalapa, obtuvo el primer lugar en el XVIII Premio Nacional de Contraloría Social 2026, dentro de los resultados difundidos por la Contraloría General del Estado. El reconocimiento incluyó un estímulo de 15 mil pesos. Aquí tampoco debería perderse de vista el contexto. Que una institución que durante años estuvo rodeada de cuestionamientos por el manejo de sus recursos sea reconocida precisamente por mecanismos de vigilancia y participación ciudadana tiene un profundo valor simbólico, pero sobre todo administrativo. Porque el dinero de las pensiones exige dos cosas: producir rendimientos y estar vigilado. Eso es exactamente lo que representan estos dos resultados. Y ahí aparece la responsabilidad de Octavio Hernández Lara. El actual director ha mantenido un perfil alejado de estridencias políticas. No parece interesado en convertir al IPE en plataforma personal ni en construir una narrativa basada exclusivamente en discursos. Su gestión comienza a medirse por algo mucho más difícil de fabricar: resultados verificables. Cien millones de pesos son verificables. Un primer lugar en Contraloría Social también. Y eso importa porque el IPE todavía enfrenta enormes desafíos. Nadie sensato podría afirmar que el problema pensionario de Veracruz está resuelto. El crecimiento de la nómina de jubilados, las obligaciones futuras y la relación entre trabajadores activos y pensionados mantienen una presión permanente sobre sus finanzas. Precisamente por ello cada peso cuenta. La ruta debe ser fortalecer el Programa de Préstamos, hacer productivos los bienes propiedad del Instituto, mejorar las inversiones, recuperar adeudos y continuar incrementando la Reserva Técnica. Pero existe otra obligación todavía mayor: blindar al IPE para que jamás vuelva a ser utilizado como caja chica del gobierno en turno. La Reserva Técnica no pertenece al gobernador, al secretario de Finanzas ni al director del Instituto. Ese dinero pertenece a los trabajadores. Administrarlo correctamente no debería considerarse una hazaña, sino una obligación. Sin embargo, después de conocer lo ocurrido durante administraciones anteriores, que el dinero produzca, regrese a la reserva y además exista vigilancia ciudadana merece reconocerse. Octavio Hernández Lara parece haber entendido algo elemental: al frente del IPE importan menos los discursos que los números. Y hoy los números hablan. Cien millones de pesos para fortalecer la Reserva Técnica y un primer lugar en Contraloría Social. Dinero y vigilancia. Rentabilidad y transparencia. Dos conceptos que durante demasiado tiempo estuvieron divorciados del Instituto. El reto será mantenerlos unidos. Porque después de décadas preguntando quién se llevó el dinero del IPE, Veracruz merece comenzar a preguntar algo completamente diferente: ¿Cuánto más puede crecer su patrimonio? Al tiempo. astrolabiopoliticomx@gmail.com “X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx (COLUMNA "ASTROLABIO POLÍTICO")
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