| Astrolabio Político. |
| Expropiación petrolera a la veracruzana |
| Por: Luis Ramírez Baqueiro. 2026-03-19 |
“La mayoría de los hombres no carecen de fuerza, sino de constancia”. – Víctor Hugo. La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Veracruz, en el marco del Expropiación Petrolera, no es un acto protocolario más: es un mensaje político de alto calado, cargado de simbolismo histórico y de definiciones hacia el presente y el futuro energético del país. A 88 años de aquella decisión que marcó el rumbo de la soberanía nacional, el escenario veracruzano cobra especial relevancia por la presencia de la gobernadora Rocío Nahle García, figura clave en la narrativa energética de la llamada Cuarta Transformación. No se trata de una coincidencia geográfica, sino de una construcción política que reconoce —de forma implícita pero contundente— el papel que Nahle desempeñó durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador en el rescate del sector energético. En tiempos donde la memoria histórica suele diluirse entre coyunturas mediáticas, la conmemoración de la expropiación petrolera recobra vigencia al vincularse con acciones concretas. Y ahí es donde la figura de Nahle se vuelve inevitable. Fue ella quien encabezó una de las apuestas más ambiciosas y controvertidas del gobierno anterior: la construcción de la refinería Refinería Dos Bocas, un proyecto que durante décadas fue promesa incumplida de administraciones pasadas. La oposición no ha escatimado críticas. Ha intentado posicionar la narrativa de un fracaso energético, de un retroceso económico, de una visión anclada en el pasado. Sin embargo, el contexto global —marcado por crisis energéticas, conflictos geopolíticos y volatilidad en los mercados— ha obligado a replantear la importancia de la autosuficiencia energética. En ese escenario, México no luce improvisado, sino precavido. La presencia de Sheinbaum en Veracruz también envía señales hacia el interior del movimiento. En política, los gestos pesan tanto como los discursos. Y este, en particular, apunta a una cercanía evidente con Rocío Nahle, a quien se le reconoce no solo capacidad técnica, sino operación política y lealtad al proyecto transformador. No es menor el momento. Veracruz, históricamente ligado al desarrollo petrolero, se convierte nuevamente en epicentro de una narrativa nacionalista que la 4T ha sabido capitalizar. La soberanía energética vuelve al centro del debate, no como discurso nostálgico, sino como estrategia de Estado. Frente a la llamada “guerra negra” impulsada desde sectores opositores y amplificada por ciertas plumas críticas, la realidad política parece ir en otra dirección. La visita presidencial no solo legitima el pasado reciente, sino que perfila el futuro inmediato: continuidad, respaldo y consolidación. Porque si algo queda claro en este episodio, es que en la política mexicana los símbolos importan. Y en Veracruz, en esta fecha, el símbolo es inequívoco: la energía no solo mueve al país, también define sus alianzas y sus liderazgos. Al tiempo. astrolabiopoliticomx@gmail.com “X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx |