| Los Políticos. |
| ¿A qué juega la oposición? |
| Por: Salvador Muñoz. 2026-03-19 |
De aquí al 2027, hay un dirigente que no está esperando el desgaste… lo está fabricando, pero del otro lado. Hasta hoy, con la mira puesta en esa elección, pareciera que el único que entendió que esto no se gana con discursos sino con estructura, es Esteban Ramírez Zepeta… “haiga sido como haiga sido”. Porque mientras la Oposición apuesta al tiempo –ese juez caprichoso que a veces castiga al poder–, Morena apuesta al territorio… y el territorio se construye con alcaldes. Llámese convencimiento, diálogo, operación política… o presión con sonrisa incluida, el resultado es el mismo: presidentes municipales que ganaron con un partido, hoy despachan bajo otro color. Y no es un accidente… es estrategia. El objetivo es claro: 2027. Mantener la mayoría aplanadora en el llamado Palacio de Encanto… y, de paso, no fallar la cuota en San Lázaro. Los números no mienten… pero sí humillan. En el Congreso local, la Oposición –PAN, PRI y Movimiento Ciudadano– apenas raspa con una diputada de mayoría. El resto, pluris… como quien entra por la puerta de atrás a su propia casa. Y mientras tanto, Morena no sólo creció… también se volvió selectivo. El Doberman legislativo no dudó en enseñarle los dientes a sus propios aliados: le mordió curules al PT y al Verde. A uno lo dejó en calidad de espectador… al otro, con lo mínimo para seguir llamándose grupo. La Oposición, en cambio, juega a la esperanza. A que el ciudadano se canse. A que el enojo madure. A que en 2027 salga en masa, consciente, decidido… casi heroico. Sí, suena bonito… roza la probabilidad… a “airecito de Rosa de Guadalupe”... pero… Una cosa es el desgaste… y otra muy distinta es capitalizarlo. Y del otro lado lo saben. Por eso Morena juega como si fuera perdiendo… aunque vaya ganando… porque tiene más que perder. Imagine usted a Rocío Nahle cerrando su administración con un Congreso opositor… no es escenario político, es pesadilla administrativa. Y ésas, en política, se previenen… no se enfrentan. Por eso el jaloneo. Por eso el reclutamiento. Por eso la sustracción de alcaldes. Mientras tanto, el PRI se aferra a sus cuatro bastiones: Zongolica, Orizaba, Cosoleacaque y Perote… islas en un mar cada vez más guinda. El PAN cuida Boca del Río como último bastión con vista al mar… Y Movimiento Ciudadano intenta demostrar que su medio millón de votos del 2025 los puede repetir o incrementar desafiando la ley natural en Política: “ninguna elección es igual”. Pero hay un problema: ninguno de ellos está creciendo… y Morena sí está cosechando. No votos… todavía no. Pero sí estructura, “lealtades”… y sobre todo, poder local. Y en política, el poder local es el que cuenta las boletas. Si hay competencia en 2027, no será por quién le gane a Morena… sino por ver qué partido sobrevive lo suficiente para contarlo. |