Paaaaa. Rocío Nahle acaba de poner un tema bastante incómodo sobre la mesa de los alcaldes veracruzanos. Y vaya que habrá quienes comiencen a moverse en la silla. La Gobernadora envió al Congreso una iniciativa para retirar la inmunidad procesal penal a alcaldes y síndicos. Traducido al castellano político: si existen elementos para proceder penalmente contra una autoridad municipal, la Fiscalía ya no tendría que tocar primero la puerta del Congreso para solicitar una declaración de procedencia. Se acabó el paraguas. O por lo menos eso pretende la reforma. Porque durante años el fuero fue concebido como una protección para evitar persecuciones políticas contra quienes ejercen el poder. El problema es que esa figura terminó cargando con otra percepción: la de convertirse en una barrera que puede retrasar la actuación de la justicia. Y ahí Nahle metió el acelerador. Pero además hay que entender el momento político en el que llega esta iniciativa. Veracruz viene de retirar el fuero a dos alcaldes emanados de Movimiento Ciudadano; Raúl González Martínez, de Ixhuatlán del Sureste, y Bertín Bravo Montero, de Úrsulo Galván, después de solicitudes presentadas por la Fiscalía para que pudieran continuar los procedimientos en su contra. Movimiento Ciudadano habló de persecución política. La Fiscalía presentó sus investigaciones. El Congreso resolvió retirarles la inmunidad. Pero finalmente acreditando una culpabilidad social, andan a “salto de mata”. Pero aquí aparece algo que vale la pena recordar. La justicia en Veracruz tampoco ha tocado solamente puertas pintadas de naranja. Ahí está, por ejemplo, Carlos Alberto “N”, exalcalde de Atoyac, detenido por elementos de la Policía Ministerial el primero de enero de este año y posteriormente vinculado a proceso como presunto responsable de homicidio doloso calificado. Un exalcalde proveniente de MORENA. Es decir, cuando existen investigaciones, el color partidista no debería importar. Y eso tendría que aplicar exactamente igual para MORENA, Movimiento Ciudadano, PRI, PAN, PT, Verde o para quien sea. Porque para acabarla de amolar, mientras se discute precisamente el fuero de los presidentes municipales, en la sierra del Totonacapan apareció otro episodio que parece escrito para alimentar el debate. El alcalde priista de Coahuitlán, Isaac García Álvarez, fue señalado por asistentes a las fiestas patronales de Chumatlán como presunto responsable de haber realizado disparos con un arma de fuego durante una celebración en la que se reportaron personas lesionadas. La Fiscalía inició las investigaciones y la propia gobernadora Rocío Nahle pidió públicamente que el alcalde diera la cara ante la autoridad. Ojo. Será la Fiscalía la que investigue y serán las autoridades judiciales las que determinen responsabilidades. Pero la imagen política resulta inevitable: un alcalde señalado por andar armado mientras Veracruz discute si los presidentes municipales deben seguir teniendo fuero. Vaya momento. Y precisamente por eso la iniciativa enviada por Nahle adquiere otra dimensión. Porque no se trata de quitarle derechos a nadie. Ni significa que mañana cualquier denuncia vaya a sacar automáticamente a un presidente municipal de su oficina. Mucho menos que una carpeta de investigación convierta a alguien en culpable. No. Significa algo mucho más sencillo: que para enfrentar a la justicia no tendría que importar el cargo ni el partido. Que investigue la Fiscalía. Que determine un juez. Y que cada quien responda por sus actos. Sea naranja, guinda, rojo, verde o del color que quieran. Pero aquí viene también la parte delicada. Quitar el fuero aumenta enormemente la responsabilidad de quienes procuran justicia. Porque si desaparece ese filtro político, las investigaciones deberán estar perfectamente Así de sencillo. Ahora la pelota estará en el Congreso de Veracruz. Y será interesante observar quiénes respaldan la iniciativa, quiénes intentan modificarla y, sobre todo, quiénes comienzan a ponerle peros. Porque hablar de igualdad ante la ley siempre resulta bastante fácil… Hasta que la protección que desaparece es la propia. Rocío Nahle abrió una discusión que seguramente provocará ruido en más de un Palacio Municipal. Y los acontecimientos recientes ayudan a entender por qué. Dos alcaldes de Movimiento Ciudadano desaforados. Un exalcalde emanado de MORENA enfrentando un proceso penal. Un alcalde priista señalado en un episodio con armas de fuego. Regresar a portada
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