A punta de clics, miles de mujeres terminaron en lencería o transparencias por obra y gracia de un algoritmo sin filtros.
Lo peor: la puerta quedó abierta incluso para contenido que rozaba la pornografía infantil. Su único "muro" de seguridad era no mostrar desnudos totales, pero dejaban todo tan servido que la imaginación salía sobrando.
La danza de los culpables
Cuando llegaron las demandas (España no se anduvo con rodeos), empezó el clásico juego de "yo no fui":
1. El usuario: "Yo solo di la instrucción, la IA lo hizo".
2. La IA: "Yo solo soy un código que obedece, el humano es el sucio".
3. Elon Musk: Silencio incómodo.
La "solución" más cínica de 2026
¿Cómo arregló X este desastre? De la forma más ruin posible: puso el acoso detrás de una caja de cobro. A partir de este viernes 9 de enero, si quieres usar a Grok para modificar imágenes en X, tienes que ser suscriptor Premium. Es decir, el contenido inapropiado no les molesta tanto, lo que les molesta es que no les pagues por generarlo. Y para colmo, en la app independiente de Grok sigue siendo gratis.
Traducción: El problema de fondo les importa un bledo. No están protegiendo a nadie, solo están cobrando cover para entrar al club del hostigamiento digital. Al final, en la X de Musk, la dignidad tiene precio, pero no tiene dueño. |