Cuando Cecilia Occelli, esposa del entonces presidente Carlos Salinas, fue bloqueada por transportistas en el puerto de Veracruz, el gobernador Dante Delgado no dudó: revocó concesiones ahí mismo. Bastó una llamada para recordarles que las concesiones no son eternas ni hereditarias. Y el mensaje fue entendido luego de que Dante le quitó las concesiones a los que encendieron la mecha.
Hoy, el contexto es distinto, pero la enseñanza sigue vigente. La gobernadora Rocío Nahle ya lo dijo con claridad: el Estado otorga concesiones y el Estado también puede quitarlas. El acuerdo con concesionarios de Xalapa y la zona conurbada va en el sentido correcto, pero lo que ocurra fuera de esa mesa será la verdadera prueba de autoridad.
El consejo es simple —y gratis—: Aumento justo, sí; abuso, no.
Hoy lo que menos debe hacer el gobierno es dudar, pues no serán pocos los pulpos que aparecerán en el mismo sentido. Porque cuando el gobierno duda, el agandalle avanza. Y cuando la autoridad actúa, hasta los más altaneros entienden el mensaje.
¿Así o más claro?
En Veracruz, el pasaje puede subir… pero la autoridad no debe bajarse del volante.
Lectura obligada de la columna de Bernardo Gutiérrez Parra: aquí no solo se habla de tarifas, sino de límites. Y de quién manda cuando alguien confunde necesidad con abuso. Pero no le contamos más, mejor lo invitamos a leer su columna completa aquí. |