“Tuvimos la situación de un niño que desgraciadamente hoy falleció; necesitaba una tomografía urgente, pero lo tuvieron esperando una semana, decían que los tomógrafos no servían. Y hoy a las 8:00 horas cuando al fin le iban a hacer esa tomografía, el niño convulsionó en los brazos de su mamá. Nosotras no vamos a esperar a que nuestros hijos se agraven para que nos hagan caso”, dijo la señora Leslie que tiene a su pequeño internado en ese hospital.
Este pequeño también sufre un calvario porque de acuerdo con su madre, padece de leucemia linfoblástica aguda y necesita con urgencia que lo vea un otorrinolaringólogo. Pero al igual que el niño fallecido, lleva semanas esperando al especialista porque no hay.
Tampoco hay equipo para cirugía. Rosalía Flores originaria de San Andrés Tuxtla, tiene a su hijo de 12 años con un tumor en la cara. El tumor ha crecido al grado que el menor no aguanta su peso y lleva un mes así porque no hay equipo de cirugía ni la placa de titanio que requiere.
Con el llanto bañándole el rostro Rosalía dijo: “Tengo miedo que un día de estos mi hijo no amanezca; mi hijo necesita una placa de titanio. Le ruego, le suplico, a la presidenta Claudia Sheinbaum que me ayude, estoy desesperada; desde el 19 de diciembre estamos aquí y los médicos no pueden hacer nada porque falta el material de cirugía y la placa de titanio”.
En su desesperación, varias madres amenazan con bloquear las calles aledañas al Hospital, aunque saben que esa medida es inútil. En tiempos de Yunes y de Cuitláhuac, otras recurrieron al bloqueo en demanda de atención para sus hijos y no pasó nada.
De hecho, el propio Hospital tiene sus demonios. Concebido en el gobierno de Fidel Herrera que puso la primera piedra en septiembre del 2008, su construcción comenzó a tropezones, con largos retrasos, escándalos de corrupción y problemas estructurales. La obra estuvo paralizada por años hasta su inauguración en 2018 en el bienio de Miguel Ángel Yunes Linares, ya no como Torre Pediátrica, sino como Hospital Infantil de Veracruz; el mejor de América Latina, presumió el choleño.
Pero desde entonces, sigue enfrentando fallas operativas y de infraestructura a las que hay que agregar el desabasto de medicamentos y la falta de médicos especialistas.
Que muriera un menor por falta de una tomografía que su madre no pudo pagar en una institución privada, (y que hubiera servido para que los médicos diagnosticaran sobre la gravedad de su mal y actuaran en consecuencia); que estén en riesgo de morir otros menores por falta de medicamentos (porque el abasto del 97 por ciento es una criminal mentira), no es algo que preocupe mucho en Palacio Nacional.
Si no hay cambio de sede y en su visita al puerto de Veracruz la presidenta Sheinbaum se topa con las madres de esos pequeños, seguramente repetirá el mismo disco “ahora sí ya prontito acabará el desabasto de medicamentos y de implementos médicos”, que tanto daño ha ocasionado al país y tantas muertes ha causado.
Como la muerte ayer lunes de un menor, cuya vida se pudo haber salvado.
bernagup28@gmail.com |