Sin embargo, de facto opera y es aliado del partido en el poder. Entonces, si no es por Morena, menos será por el PAN, de donde los rechazaron y expulsaron. La vía podría ser un partido minoritario, en este caso alguno de los llamados aliados de Morena, que por cierto ya no lo son tanto después de la fallida propuesta de reforma electoral.
No crean que Miguel Yunes ha renunciado a intentar ser gobernador. Lo hará de nuevo. Miguel tiene el reconocimiento de los veracruzanos; no es un improvisado, y la operación política que mantiene tiene alcances importantes. No se puede subestimar su poder político.
Miguel Yunes y Manuel Huerta, sin temor a equivocarme, serían dos aspirantes muy fuertes a la gubernatura por la izquierda. Manuel Huerta está hecho desde el cimiento del lopezobradorismo; su experiencia y la popularidad ganada en tierra con el electorado le han dado un lugar preponderante en la carrera adelantada por la próxima gubernatura. El panorama electoral así lo refleja.
Aunque se ha convertido en vigilante, en quien denuncia y exhibe incluso al propio gobierno de Rocío Nahle, dentro de Morena tiene peso político, por lo que se mantiene muy fuerte dentro del movimiento.
De entre los dos, Miguel y Manuel, si más adelante le aceptan el registro a Miguel o si sale candidateado y abanderado por el PT o el Partido Verde en alianza con Morena, podría salir de alguno de ellos el candidato del oficialismo.
Mientras tanto, en el PRI, Héctor Yunes es quien tiene los arrestos, la experiencia y la popularidad para ser el candidato natural a la gubernatura en la próxima elección. Ese es el camino que se vislumbra para el PRI y el que podría ser más seguro para el partido. Su vasta experiencia lo coloca en una posición por encima de cualquier otro aspirante.
El PAN, con la salida de los Yunes, está desdibujado. Aún no hay un personaje claro que pudiera representarlos; caminan tratando de sostenerse, pero no hay un escenario definido ni un perfil que destaque a estas alturas, antes de la elección intermedia que viene. Entre las mujeres del PAN, solo Marijose Gamboa podría tener el reconocimiento suficiente en la población como para, en algún momento, contemplarla como posible aspirante del panismo.
Así, desde ahora y con este escenario —en el que también juega el gobierno de Rocío Nahle—, si las cosas continúan de la misma manera, ella deberá escoger a quién quiere como candidato de Morena: a Miguel Yunes o a Manuel Huerta. Para ella, ambos representan un escenario difícil y una decisión complicada de tomar, ya que ninguno es propiamente su proyecto político, pero los dos son populares y cualquiera podría ganar en las urnas.
La tercera vía sería Esteban Bautista, aunque es menos conocido por la población y, hasta ahora, no lo han dejado crecer ni posicionarse en el escenario político. Sin embargo, todo puede suceder.
A estas alturas, y con la presencia de los Yunes Márquez y Yunes Linares en el escenario político nacional, cercanos a la presidenta y a decisiones coyunturales, Rocío Nahle debería prender las alertas políticas. No sea que el escenario se le vaya por la tangente y, si se les permite crecer dentro de Morena, terminen controlando al partido en Veracruz.
Los acuerdos y las negociaciones en torno a las reformas recientes impulsadas por Claudia Sheinbaum les han dado a los Yunes un margen de juego político que no puede ignorarse.
Así que este es el escenario hoy, con toda claridad. |