El segundo es nuestro viejo conocido Pedrito Sola, a quien se le hizo fácil decir en vivo que le dan ganas de aventar carne envenenada a los perros en sitios públicos. Lo peor no fue solo su ocurrencia criminal, sino que en el set le aplaudieron la "gracia".
La tercera es la senadora paraguaya Celeste Amarilla, quien lanzó comentarios racistas contra Kylian Mbappé. Cuando el futbolista la arrastró llamándola “despreciable e indigna”, la legisladora, en lugar de amarrarse la lengua, se indignó y amagó con demandar.
Lo más patético de este trío fue el control de daños. La senadora y Pedrito aplicaron la vieja confiable de justificar su decadencia en la edad, alegando que "son de otra generación" y que apenas se están "deconstruyendo" —como si la vejez fuera licencia para ser miserable—. Por su parte, el patrón Ricardo Salinas Pliego tuvo que obligar a Pedrito a pedir perdón, mientras que Feinmann salió a decir que sus insultos eran "en el contexto del fútbol", como si la idiotez tuviera ese canijo justificante.
En fin, el dicho antes era “el pez por su boca muere”. Hoy, la política y la farándula nos demuestran que los tontos por su propia red social se matan.
La Secretaría de Turismo hizo el hazmereír, porque pronosticar de 5.5 a 6 millones de visitantes estaba fuera de toda proporción
¡Sí! Ya sabemos que en México no solo soñaron a la grande en cuanto al estimado de visitantes durante este Mundial 2026, sino que incluso revolvieron peras con manzanas y a la afluencia extranjera esperada por el Mundial, le sumaron la afluencia internacional que normalmente se da en estos meses.
Por eso es que la Secretaría de Turismo hoy está siendo el hazmereír, porque pronosticar de 5.5 a 6 millones de visitantes estaba fuera de toda proporción.
En realidad, al tener México solo 13 juegos, el límite físico daba un aproximado de 843,000 asientos disponibles, de los cuales 500,000 serían ocupados por aficionados locales. Así, solo quedaban disponibles alrededor de 243,000 boletos para los extranjeros.
Pero bueno, a México realmente mal no le fue. Canadá, con 13 juegos programados, tuvo 350 mil visitantes internacionales, lo que representa casi 27 mil por juego. En los EEUU, la afluencia estimada, con 78 juegos, se proyectaba en casi 1.24 millones de visitantes internacionales; pero al final llegaron casi 16,000 por juego. Mientras que México, con 13 juegos, y teniendo cerca de 175 mil visitantes internacionales, tuvo casi 13,500 por juego.
Así, a pesar de que las proyecciones gubernamentales fueron calificadas por hoteleros y empresarios como "demasiado exageradas", el saldo global para el país no se consideró un fracaso, ya que se cumplieron los objetivos de promoción de marca país, derrama en consumo local y proyección de infraestructura turística hacia los próximos años.
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