Con ese nombre de pila tan "exclusivo", el apellido sale sobrando y el genérico “N” hasta está de más.
Da igual que la Fiscalía le tape los ojos en la foto para proteger su identidad; con semejante combinación, el anonimato le duró lo que un suspiro.
Aquí no hay de otra: o los padres le bajan a la creatividad en el Registro Civil, o la Fiscalía de plano debería mejor tapar los nombres y dejarnos el apellido. Total, por el nombre ya todos sus vecinos deben saber quién es el "Yimi Wilfredo”.
El Fofo, ¿zacatito pa’l conejo?
Hay quienes aún no descifran en el código de la 4T ese pequeño detalle de haber mandado al carajo el viejo manual de "formas" del PRI.
Adolfo “el Fofo” Ramírez Arana, con una ingenuidad casi conmovedora, cree que puede soltar ocurrencias para explicar el naufragio de su partido sin que nadie le conteste. En los tiempos de gloria tricolor, la oposición ladraba en los cafés y el poder la ignoraba; hoy, por cada declaración sin sustento, hay un coscorrón de vuelta.
Tras sacudirse a Lorena Piñón para "operar" a su antojo, el Fofo reclamó sus cinco minutos de fama denunciando que el líder del Congreso, Esteban Bautista, coacciona a ediles priistas para mudarse a Morena. No contaba con que el presidente de la JuCoPo le lanzara un reto de 72 horas para probarlo, muy al estilo de los "machitos" de antaño.
¿La respuesta del Fofo? Recular diciendo que Bautista no es nadie para darle plazos. ¿Zacatito pa’l conejo?
Qué cómodo es declarar entre cafés sin una sola prueba; le bastaba llevar a un par de alcaldes valientes para sostener su dicho. Pero claro, tirar la piedra y esconder la mano sigue siendo su deporte favorito.
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